Se muestran los artículos pertenecientes al tema Música.
Ángeles, Marwan

Lo malo es echarte de menos, los labios que nunca mordemos
Lo bueno es saber que en tu ropa interior hay bolsas llenas de caramelos
Lo triste es que vivo en un túnel si no me sujeto a tu ropa
Lo alegre es tu lengua al buscarme que en vez de saliva me trae amapolas
Lo raro es que al irse tu pelo ya no cicatriza la almohada
Normal es que cuando me miras la vida me da seis vueltas de campana
Lo feo es la piel protestando, pidiéndote todas las noches
Lo bello es tu pecho de niña y el vaho abrazado al cristal de tu coche
Lo fácil sería desquererse pero ¿quién rebobina este cuento?
Difícil mirarte a la cara mientras doy pedales contra tu recuerdo
Tu eres un beso sin rumbo y yo un corazón sin respuesta
Los dos nos quedamos sin pulso al rompernos la boca con tanta obediencia
Y es que somos dos ángeles con sexo
El tiempo que ahora pierdo haciendo estas canciones
Es el tiempo que te debo
Dos ángeles con sexo, dos miedos paralelos
Mi boca está clavada en el madero de tu cuello
Lo malo es que siempre te he dado mucho más de lo que tenía
Lo bueno es que dándote todo supe que te di lo que te merecías
Lo triste es que no hay provisiones si estoy lejos de tus caderas
Lo alegre es tocarte el culo en un bar sin que el resto se haya dado cuenta
Lo raro es que a estas alturas ya quiero follarte hasta el alma
Normal es querer conocer el millón de secretos que esconde tu espalda
Lo feo es no ser insolente como fueron Adán y Eva
Lo bello es que anoche aprendí que el kilómetro cero está entre tus piernas
Lo fácil un charco de babas cada ve que viene tu risa
Difícil será olvidar el nombre de los bares donde tu respiras
Tu eres un beso sin rumbo y yo un corazón sin respuesta
Los dos nos quedamos sin pulso al rompernos la boca con tanta obediencia
Y es que somos dos ángeles con sexo
El tiempo que ahora pierdo haciendo estas canciones
Es el tiempo que te debo
Dos ángeles con sexo, dos miedos paralelos
Mi boca está clavada en el madero de tu cuello
Números cardinales, Andrés Suárez

Uno, fue la luna que dejaste en mi colchón.
Dos, tus ojos.
Tres de cuatro barcos naufragaron en la forma de tus modos.
Cinco, las mañanas esperando a que volvieras del trabajo.
Seis canciones llevo (sin dejarte de querer) y aún no he acabado.
Siete los hoteles que dejamos sin aliento y menos solos.
Ocho vinos duelen al pensarte equivocada en brazos de otro.
Nueve teclas grises de un piano de pared desafinado.
Cinco dedos con mis otros cinco te recuerdan demasiado.
Con todo para ti, nada a mi lado.
Si quieres, te ayudo a subir bolsas del mercado.
Si quieres, hacemos el verano algo más largo.
Si quieres, nos quitamos la ropa y leemos algo,
que la luna siempre llena de tus besos.
Once taxis libres enfadados mientras tú y yo de la mano.
Doce, los reclutas que pasaron por tu campo concentrado.
Trece, buena suerte si es que pasas sin maletas por mi barrio,
y puede que el catorce de febrero se nos junte con los labios.
Con todo para ti, nada a mi lado.
Si quieres, toda canción de amor lleva tu nombre.
Si quieres, decimos a Sabina que nos nombre.
Si quieres, buscamos en el cielo más razones,
que la luna es niña que juega y se esconde.
Foto Andrés: Esther Navalón Wamba
La vida es más compleja de lo que parece (frag.), Jorge Drexler

(…)
Todas las versiones encuentran sitio en mi mesa,
todas mis canciones por una sola certeza.
No quiero que lleves de mí nada que no te marque.
El tiempo dirá si al final nos valió lo dolido...
(…)
Lo que dolería por siempre, ya se desvanece,
la vida es más compleja de lo que parece...